Roberto Baggio

Roberto Baggio nació el 18 de febrero de 1967 en Caldogno, un pequeño pueblo del norte de Vicenza, Italia. Es un jugador que no poseía una condición física portentosa, pero lo contrarrestaba con su inteligencia y con todo el fútbol que lleva en sus botas.

En el fútbol italiano de los noventa, donde el potencial físico es lo que primaba, Baggio era capaz de dar pinceladas de color a través de su clase. A su técnica individual no se le puede poner ni un pero. Visión de juego, regate, cambios de ritmo y una diestra como un guante; la ponía donde quería.

Además, fue un jugador resolutivo que siempre apareció en los momentos claves y cuando la presión aumentaba, la figura de il Divino Codino se convertía en el punto de mira de todos.

El jugador italiano comenzó su carrera profesional en las filas del Vicenza en la temporada 1982-83. A pesar de un comienzo caracterizado por las escasas oportunidades, en la campaña 1984-85 pudo dar la justa medida de su calidad. Suscitó interés en los grandes equipos del calcio y finalmente recaló en la Fiorentina, donde se consolidó como una de las grandes figuras italianas.

Después de cinco temporadas en el equipo de Florencia, fue fichado por la Juventus de Turín en 1990 donde se convertiría en la máxima estrella italiana y ganaría la Copa de Italia (1993), la Copa de la UEFA (1993) y el Scudetto (1995). Además, a nivel individual fue nombrado mejor jugador europeo del año 1993 con el Balón de Oro.

En 1988 fue convocado por primera vez por la selección italiana, a partir de ahí se convirtió en uno de los pilares de la squadra azzurra. Sobre todo cabe destacar su actuación en el Mundial de Estados Unidos de 1994, donde sus intervenciones mágicas permitían pasar rondas a los de Italia, hasta la mismísima final. Los azulados perdieron en los penaltis y Baggio, a pesar de fallar uno de ellos, fue una de las estrellas del Mundial.

A partir de ahí, su juego inició un declive; fichó por el Milan en 1995 donde jugó dos temporadas y no se acopló al equipo. Posteriormente jugaría en el Bolognia, marcando 22 goles en 30 partidos de la Serie A y, consecuentemente, siendo convocado en la lista de jugadores para afrontar el Mundial de Francia de 1998 y alternando titularidad con Alessandro Del Piero. Justo después del Mundial del 98, su paradero fue el Inter de Milán. Sus intervenciones no fueron muy continuas, pero cada vez que tenía la oportunidad , no titubeaba a la hora de mostrar su talento.

Después de no ser convocado para la Eurocopa de 2000, decide salir del Inter de Milán para recalar en el Brescia con el objetivo de volver a la selección para jugar el Mundial. En el Brescia ratificó una vez más su calidad y su efectividad, peró una inoportuna lesión de ligamentos le impidió ir convocado al Mundial de Corea y Japón de 2002. En el año 2004 en el partido contra el Parma FC Baggio marcaría su gol 200 y se colocaría como el quinto máximo goleador de la Serie A de todos los tiempos.

El 28 de abril de 2004 fue convocado por última vez con su selección en un partido entre Italia y España. Y el 16 de mayo de ese mismo año jugaría su último partido como profesional en San Siro que lo ovaciona durante cinco minutos cuando es sustituido.
Fuente: Univision


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