Correr es de idiotas

Entre los 60 y los 70, desde cuando tenemos datos fehacientes en cuanto a medidas, estadísticas, los jugadores de fútbol "corrían" entre 5 y 7 kilómetros, por partido. Pero se decía "¡qué tontos, corriendo tanto los 90 minutos, en una tarde a pleno sol!..." Era, como dicen los "expertos" y periodistas del fútbol moderno, cuando se jugaba en cámara lenta y en blanco y negro.

En el siglo de la tecnología más moderna, en el siglo XXI, los corredores del fútbol moderno corren, ahora sí que corren, el doble de kilómetros... entre 12 y 14 kilómetros. Y gracias a ese doble esfuerzo, obtenido por los progresos de la ciencia moderna y los discursos de los charlatanes de la táctica y estrategia, se llega a marcar dos veces menos goles que en los 60 y 70... Todo un éxito.

Más se corre, menos goles se marcan... Obviamente porque más se corre, más se marca... al contrario. No paran de marcarse... ¿marcarse goles? No... marcarse entre ellos para que nadie haga gol... ningún gol... y están a punto de conseguirlo.

Los estrategas del fútbol moderno están buscando fórmulas para correr aún más, para que los cuerpos aguanten mejor el esfuerzo de correr unos 15 a 18 kilómetros en 90 minutos, para que así puedan cubrir más huecos, marcar más al contrario y llegar a la máxima expresión del objetivo de la carrera en el fútbol: no marcar goles.

Y creemos que para llegar a ese objetivo, los actores del fútbol business, jugadores incluidos, cerrarán los ojos sobre ciertas prácticas ocultas de los artificios de la ciencia dicha "moderna".

Así se habrá llegado al resultado final: que todos los partidos del planeta terminen en un 0 a 0... la perfecta expresión de la nulidad.