Gremio: un jugador, dos hechos, una derrota

Dos acontecimientos y un jugador decidieron el primer partido de la final de la Copa Libertadores entre Boca y Gremio.

Primero, el jugador: evidentemente, hablo de Riquelme, el nombre del partido. Como equipo, como conjunto de engranajes, sistema táctico, Gremio fue superior a Boca. Pero Boca tiene más talentos individuales que el tricolor gaucho. Especialmente Riquelme fue el diferencial en el partido. Contra Santos, Gremio conseguió anular Zé Roberto. Esta vez, no anularon a Riquelme y acabó derrotado.

Ahora, los dos acontecimientos del partido, que contribuyeron para la derrota gremista:

1- El primer gol: hasta los 18 minutos del primer tiempo, Gremio era mejor que Boca en el campo. Marcaba con mucha presión, obligando a la defensa argentina tirar balones largos todo el tiempo. Entonces, en una jugada fortuita, una falta... salió el primer gol de Boca, en fuera de juego claro, hay que decirlo. A partir de ese momento, el equipo brasileño no consiguió acertar más los marcajes. Dejó de presionar en campo contrario y el partido fue almodándose a la forma que Boca quería.

2- La expulsión de Sandro Goiano: el partido volvía a igualarse, cuando el jugador tricolo fue expulso. Entonces, el sistema defensivo sufrió otro desorden. El equipo se quedó indeciso entre perder por la mínima o buscar el empate. Acabó sufriendo el segundo y tercer gol.

Talvez Gremio no mereció una derrota con un marcador tan elástico, principalmente por error grotesco del arbitraje en el primer gol. Pero ahora ya es agua pasada y el equipo brasileño tendrá que demostrar más que nunca su inmortalidad en el Olímpico de Porto Alegre.

Algunas impresiones:

1. Entrenador y jugadores de Gremio salieron de campo aún confiantes, a pesar de la desventaja, lo que significa que no han arrojado la toalla.

2. Diferentemente de otros equipos derrotados por Gremio en casa, Boca no juega solamente a especular y a defenderse, ya que también sale a jugar y ataca. Es un equipo muy peligroso. Si hiciera un gol en el Olímpico, volvería la tarea gremista prácticamente imposible (si bien no se puede decir que algo es imposible para este Gremio).