El baile prohibido de Roger Milla

Muchos se acuerdan de Roger Milla por sus pasos de danza de makossa alrededor del banderín de córner. Allí, festejaba un gol, bailando primero en solitario, envolviendo de su cuerpo y caderas flexibles el insensible palo de esquina, en seguida imitado por todos sus compañeros de baile, los jugadores de la selección de Camerún. La danza es parte íntegra de la gestual africana, en la calle o en el estadio.

Dicha gestual es una prolongación de la fiesta del juego de fútbol que había llevado a ese gol. Los goles de Roger Milla, sin dejar de ser decisivos, eran un baile al contrario, o con el contrario, con o sin balón. Y cuando la pelota se hamacaba en la red, el baile empezaba, Roger Milla marcando el gol y marcando los primeros pasos de makossa.

Los goles de Milla, Oman Biyik u otros cameruneses, se hacían a ritmo de los tambores o djembes de las tribunas coloridas de amarillo, verde y rojo. Colores, música, danza y fútbol. Alegría y creatividad ofensiva embellecían los goles de Roger Milla y de Camerún. En el Mundial del 90, Roger Milla firmó goles de gran belleza plástica. Pared, contrapie y dribles sorprendentes eran la llave de esta partición de fútbol y de makossa. La Argentina del tango, la Colombia de la cumbia y la Rumanía de los ritmos cingaros no pudieron con el baile de balón de Roger Milla, y su sorprendente forma de concebir el fútbol como una fiesta.

En este Mundial de 1990, jugado en Italia, ganado por Alemania, ese fútbol africano alegre y sorprendente, casi molesto para las naciones europeas del fútbol realista, fue finalmente sancionado, eliminado en cuartos de final y por Inglaterra, inventor y símbolo del fútbol serio de los blancos.
Fuente: Jean Pierre Bonenfant


Gol de Roger Milla en el Camerún x Colombia (Mundial de 1990)