Las fuentes de la desgracia

Todo el mundo sabe que da mala suerte pisar un sapo, pisar la sombra de un árbol, pasar por debajo de una escalera, sentarse al revés, dormir al revés, abrir el paraguas bajo techo, contarse los dientes o romper un espejo. Pero en los dominios del fútbol, esa lista se queda muy corta.

Carlos Bilardo, director técnico de la selección argentina en los Mundial es del 86 y del 90, no permitía que sus jugadores comieran carne de pollo, que les daba mala suerte, y los obligaba a comer carne de vaca, que les daba ácido úrico.

Silvio Berlusconi, el dueño del Milan, prohibió que la hinchada cantara el himno del club, el tradicional cántico Milan, Milan, porque trasmitía ondas maléficas que paralizaban las piernas de los jugadores, y en 1987 mandó componer un himno nuevo, que se tituló Milan dei nostri couri.

Freddy Rincón, el gigante negro de la selección de Colombia, defraudó a sus numerosos admiradores en el Mundial del 94. Él jugó sin poner ni un poquito de entusiasmo. Después se supo que no había sido un problema de falta de ganas, sino de exceso de miedo. Un profeta de Tumaco, la tierra de Rincón en la costa colombiana, le había cantado los resultados del torneo, que se dieron exactamente como predijo, y le había anunciado que se rompería una pierna si no tenía mucho, mucho cuidado. "Cuídate de la pecosa", le dijo, refiriéndose a la pelota, "y de la hepática, y de la sangrienta", aludiendo a la tarjeta amarilla y a la tarjeta roja de los árbitros.

En vísperas de la final de ese Mundial del 94, los especialistas italianos en ciencias ocultas garantizaron que su país ganaría la Copa. "Numerosos maleficios de magia negra impedirán la victoria de Brasil", aseguró a la prensa la Asociación Italiana de Magos. El resultado no contrinuyó al prestigio de esta institución gremial.
Fuente: Eduardo Galeano